El Olivar

olivo

Castillejo, ecologista “avant la lettre” y manchego amante de la tierra, fue el promotor de la idea de vivir en las afueras, en el ambiente sano y campesino del entonces pueblecito de Chamartín de la Rosa y en ese olivar, donde acampó Napoleón en plena Guerra de la Independencia. Y así compró el entonces llamado Olivar del Balcón en 1917.

Convenció Castillejo a una serie de intelectuales y científicos españoles para que compartieran con él el Olivar: Ignacio Bolívar, Ramón Menéndez Pidal, Dámaso Alonso, Luis Lozano y Juan López Suárez tuvieron allí sus casas.

Después de tres generaciones, el Olivar propiedad de la Fundación Castillejo conserva intactos más de cien olivos centenarios junto con almendros, jaras, retamas y al borde de las parcelas, romeros. Salpicados en los huecos de los olivos con menor copa se ven ejemplares de adelfas, lilos y algún laurel. Granados, membrillos y madroños acompañan a los olivos.

La formación de este jardín singular es sorprendente pues mantiene la antigua costumbre de labrar las proyecciones de copas de los enormes olivos dejando sitio al resto de las especies en los bordes no labrados entre olivo y olivo y los bordes de los caminos.

En este entorno se alzan la casa de José Castillejo e Irene Claremont de Castillejo, hoy propiedad de la Fundación y la casa de Juan López Suárez y Mariana Castillejo, hoy propiedad de los herederos de José Castillejo, ambas declaradas de interés por el Colegio de Arquitectos de Madrid.

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